Luces, sombras y color

Una de las características más destacadas del grabado antiguo en términos estéticos es su capacidad e idoneidad para los efectos de claroscuro, que tienen en Rembrandt a su primer gran maestro. Aquí se pueden ver algunos ejemplos en los cuales se aprovechan las posibilidades de procedimientos técnicos como el aguafuerte (Rembrandt, Piranesi), el grabado a la manera negra (McArdell) y el aguafuerte combinado con aguatinta (Goya y Fortuny), para crear imágenes de escenas nocturnas y de espacios laberínticos con intensos contrastes de claroscuro, donde el negro es el protagonista.

También hay grabadores que con el procedimiento del aguafuerte consiguieron transmitir la vibración lumínica de la naturaleza: sólo hace falta ver la Vista imaginaria de Padua, de Canaletto, o el cielo y las nubes de las estampas de los hermanos Tiepolo, que con gran pericia traducen las pinturas de su padre, Giambattista Tiepolo, a la sintaxis propia del arte gráfico.

Si bien la mayor parte del grabado antiguo es en blanco y negro, también hay estampas en color: se produjeron en Italia, ya desde el siglo XVI, y sobretodo en Francia y en Inglaterra a partir del siglo XVIII. El color se aplicaba en una o diversas matrices, que podían ser de madera, como en el caso de las estampas de Antonio da Trento y de Coriolano, o de cobre, como en las obras de Janinet y Debucourt.

Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies.
Accepto | Más información